¿Se puede congelar el aceite de oliva?

Seguramente nunca te habías planteado congelar el aceite de oliva ni hayas reflexionado sobre cuáles son los métodos de conservación para que tu oro líquido esté siempre en perfectas condiciones.

¿Cuál es el consumo preferente para el aceite de oliva?

Actualmente en la Unión Europa no existe una normativa específica para indicar cuál es el tiempo máximo de conservación de un aceite de oliva. Esto se debe a que no es el tiempo, sino las condiciones en las que guardamos nuestro aceite lo que determina si es o no apto para el consumo y si contiene todas sus propiedades.

Al entrar en contacto con el oxígeno del aire (tirar el tapón, cerrar mal la botella), exponerse al calor o a la luz, el aceite de oliva se oxida y comienza a estropearse. Una alternativa para conservarlo sin que sufra procesos de oxidación es la congelación.

¿Se puede congelar el aceite?

La mejor opción de conservación es congelar el aceite. Así, comprando en grandes cantidades puedes introducirlo en el congelador e ir descongelándolo a medida que necesites utilizarlo. El aceite de oliva contiene diferentes ácidos grasos como el palmítico, esteárico, oleico y linoleico, con diferentes puntos de congelación. Por ello, cuando un aceite de oliva comienza a congelarse, empieza creando pequeñas perlas hasta que alcanza definitivamente la temperatura de -20 ºC, a la que todos los ácidos grasos son sólidos.

Si quieres descongelar tu aceite, simplemente deberás ponerlo a temperatura ambiente (o si esta es muy elevada hacer un paso intermedio en la nevera), evitando los cambios bruscos de temperatura.

En definitiva, si quieres conservar tu aceite de oliva de la mejor forma, evita exponerlo a altas temperaturas, que incida luz sobre él o que entre en contacto con oxígeno. Y recuerda que una buena alternativa para preservarlo con todas sus propiedades y aromas es congelar el aceite.